Un memento para Ramón Xirau

La obra de Ramón Xirau
se ha encausado por cuatro vertientes:
la del poeta que ha sabido crear un mirador visionario,
la del escritor y filósofo
autor de una obra propia, la del maestro
formador de investigadores y profesores y,
en fin, la del traductor y editor
que supo hacer de la revista Diálogos (1964-1985)
un rico faro donde, en cierto modo,
se pueden reconocer algunas de las líneas maestras
que ahondarían y ensancharían
en lo editorial las revistas Plural y Vuelta de Octavio Paz.

Adolfo Castañón, Revista Letras Libres, diciembre 31 de 2001.

Memento es una palabra latina que quiere decir “acuérdate”, pero también refiere al canon de la misa católica que reza por los fieles vivos o muertos, o el nombre de un libro de memorias. Pero para el filósofo y poeta Ramón Xirau Subías (Barcelona, 20 de enero de 1924), requerimos más sentidos para el vocablo memento: recuerdo de los discípulos, lectores, colegas, amigos y familiares, salmos de los poetas, homenajes de los colegas y notas in memoriam de los filósofos y poetas, además de la memoria histórica de la comunidad intelectual que lamenta su muerte real e imaginaria, ocurrida en la Ciudad de México este pasado 26 de julio de 2017, pero rememora la permanencia de su vida simbólica, como filósofo, poeta, crítico literario, escritor, traductor y editor, además de docente e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, miembro de El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua, distinguido con la Beca Guggenheim; la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (1979); Caballero de las Artes y las Letras de Francia (1964); Premio Internacional Alfonso Reyes (1988); Premio Mazatlán de Literatura (1990); Premio Nacional de Ciencias y Artes de México (1995); IX, Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2009); Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona (1984) y la Universidad Nacional Autónoma de México (2010), entre otros laureles. Ramón Xirau destacó por el intento de reunir la filosofía, la poesía y la mística, a través de destacadas obras como Palabra y silencio, Siglo XXI, 1954; Genio y figura de Sor Juana Inés de la Cruz, UNAM, 1997; The nature of man, en colaboración con Erich Fromm, Macmillan, 1968; Introducción a la historia de la filosofía, UNAM, 1964; Entre ídolos y dioses. Tres ensayos sobre Hegel, Revista Diánoia, vol. xxiv, no. 26, 1980; Poesía y conocimiento, Joaquín Mortiz, 1978 y De mística, Joaquín Mortiz, 1992, entre otros.

Cómo olvidar que, gracias a una frase de Octavio Paz sobre Sor Juana Inés de la Cruz, que ya no pude olvidar … “El combate es cíclico y la noche establece su imperio en el otro hemisferio adonde quizá otra Sor Juana Inés sueña el mismo sueño” (Paz, Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, México, FCE, 1983:496), y las reflexiones de Ramón Xirau sobre el poema “Pasado en claro” de Octavio Paz en “Octavio Paz y los caminos de la transparencia”, vertidas en su libro Poesía y conocimiento, México, Joaquín Mortiz, 1978, pp. 130-136, no sólo pude imaginar sino concebir el ensayo “El sueño de sor Juana y el insomnio de Octavio Paz”, Ramírez, T. (coord.), Filosofía de la cultura en México, Plaza y Valdés, 1997.

Inolvidable que, cuando estaba invitada a una mesa sobre San Juan de la Cruz, en VII Coloquio Cervantino Internacional de Guanajuato (1994), que se realiza en febrero con cervantistas, pero donde se piensa en voz alta sobre los escritores de los siglos de oro español, para poder construir la ponencia “San Juan de la Cruz: una filosofía poética” (Herrera, “San Juan de la Cruz: una Filosofía poética”, VII Coloquio Cervantino Internacional, Universidad de Guanajuato, 1994), me fue imprescindible recurrir a Ramón Xirau y al que en ese momento era su más reciente libro:
De mística, México, Joaquín Mortiz, 1992; en particular su reflexión sobre Johannes Eckhart, el filósofo místico alemán, quien para nombrar a Dios procede por paradojas e imágenes poéticas, que sólo permiten conocer a Dios por un instante, cual éxtasis místico, que se eleva más allá de la razón. Porque Johannes Eckhart —advierte Xirau— habla de imágenes poéticas que evocan pero no definen a Dios, como San Juan de la Cruz: “…se puede sentir pero no decir”, justo lo que la poesía intenta nombrar. Pero Eckhart, a diferencia de San Juan de la Cruz, no es un alma nocturna: su mística está bañada de una luz enseguecedora que guía el descenso (que es siempre ascenso a Dios). Pero lo más importante de la influencia de Eckhart en San Juan de la Cruz —afirma Xirau— no es la presencia divina en el alma humana, sino que “podemos llegar a ser Dios”; una afirmación por la que Eckhart es excomulgado por herejía en 1329, a dos años de su muerte. Ramón Xirau, al lado de Jorge Guillén, siempre sostuvo que a pesar de que la palabra poesía no es enunciada en el prólogo al Cántico espiritual, San Juan de la Cruz propone una poética: lo que no se puede decir con palabras, el Espíritu de Dios lo hace a través de gemidos inefables. San Juan dice lo indecible a través de poéticas analogías, “la noche oscura del alma” o “música callada”, para expresar la renuncia al mundo sensible y la experiencia mística, ante la presencia de Dios. Una noche de la que no se puede hablar con el lenguaje humano sino con el divino.

Memorable también nuestro encuentro en El Colegio Nacional con motivo de un Coloquio convocado por el doctor Guillermo Soberón sobre la vida, un debate cuya logística estaba diseñada a partir de conferencias y discusiones entre conferenciantes y público, y en el que a Ramón Xirau le correspondía hablar sobre “Vida y valor” y a quien escribe, en torno a “La vida creativa”; todo ello en compañía de Gabriel Zaid, Diego Valadés, Julio Frenk, Jesús Kumate, Pablo Rudomín y el mismo Guillermo Soberón, cuyas presentaciones fueron publicadas por El Colegio Nacional (Soberón, coord.) La vida, El Colegio Nacional, 2005). Un encuentro en pasillos, comidas y cenas espléndidas, en las que conversamos sobre el encuentro entre la filosofía, la poesía y lo sagrado.

Como lo evoca recientemente el escritor, editorialista y académico Guillermo Sheridan: “Vivió Ramón Xirau asediando la revelación de ‘lo sagrado’: esa idea que, en estos días seglares, algunos entrecomillan con desdén, otros con empatía prudentemente irónica y otros, los menos, con nerviosa reverencia, tocados por esa emoción que Rudolf Otto bautizó con el adjetivo puntual que venturosamente ingresó al vocabulario: lo numinoso, una súbita conciencia de experimentar —así sea por un instante— la revelación de un ‘misterio terrible y fascinante’; una experiencia espiritual singular que intimida y provoca, a la vez, un delicioso estado de gracia” (Sheridan, “Salud Ramón Xirau”, El Universal, 01/08/2017).

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