María Aurora, mi madre

LA PERSISTENTE LLUVIA

Ahora se ha emblanquecido
su rostro
su cabello
su piel es transparente
y me duele en el cuello
su fragilidad
y me duele en los ojos
su temblor constante.
¡Ufff…..!

Era tan fuerte
tan llena de vida
trabajaba sin descanso
pero se cayó
envejeció…
¿O envejeció
y se cayó?

Mi madre morena
de rodillas
descarnadas
cuando su esperanza
la llevaba a pedir un milagro
a la virgen morena.
¿Qué?
O a agradecerle el milagro….
¿Cuál?

Mi madre
siempre a la búsqueda
de esos ojos terribles
de ese amor
que la hacía soltar
su larga cabellera
para que el deseo
trepara por ella.

Mi madre
al caerse
fue recogiendo
sus pasos
de las calles
que tanto la amaron
y tanto amó.

Mi madre
siempre dispuesta
a complacer
a su marinero
no me perdonó jamás
ser mujer.

Mi madre
ese ser
tan conocido
y desconocido
en la memoria.
Mi madre…
Esa obsesión.

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