Los muertos de nadie

Morelia, Michoacán.- En el periodo que comprende del 1 de enero de 2017 al 31 de octubre, cerca de 50 personas fallecidas en Michoacán fueron sepultadas en la fosa común, pues sus deudos no reclamaron sus cuerpos en el Servicio Médico Forense (Semefo) de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

En entrevista, el Coordinador General de Servicios Periciales de la PGJE de Michoacán, Pedro Gutiérrez Gutiérrez detalló que en este 2017, la fiscalía estatal ha realizado 2 mil 415 necropsias; de estas, en 55 de los casos los restos fueron enviados a la fosa común y alrededor del 25 por ciento de esos cuerpos, tuvieron como destino final el Panteón Municipal de Morelia, esto luego de que transcurriera el tiempo de investigación a cargo del Ministerio Público, lapso que puede prolongarse hasta 3 o 4 meses.

“El Ayuntamiento nos ha otorgado una extensión de terreno en donde tenemos espacios para la inhumación de cuerpos que no son reconocidos, es el panteón Vergel.

“De acuerdo a la Ley General de Salud el cuerpo debe permanecer en el Servicio Médico Forense por un término de 72 horas, pero tomando en consideración la investigación por parte del Ministerio Público y por los estudios que se realicen en el caso de genética, odontología, puede estar más tiempo el cuerpo, hasta en tanto se logren los estudios respectivos para que en caso de que no los vengan a reclamar se puedan inhumar pero con los estudios realizados”, puntualizó Pedro Gutiérrez.

Las razones por las que los cuerpos no son reclamados por sus familiares son diversas y en un 90 por ciento se trata de fallecidos del sexo masculino, explicó el coordinador de Servicios Periciales de la PGJE de Michoacán.

“En algunos casos es precisamente por la falta de recursos, porque hemos tenido aquí casos en los que han venido los familiares, han reconocido a los cuerpos pero ellos han argumentado que no tienen el recurso para velarlos y prefieren dejarlos en la fosa común, esa es uno de los motivos por los cuales no reconocen o no hacen el trámite para la exhumación.

“En otros casos sí vinieron pero por el temor de proporcionar información por haber sucedido algún hecho violento prefieren mejor dejarlos en fosa común”, expuso Pedro Gutiérrez.

Una vez que un cuerpo no ha sido reconocido y ha sido sometido a los estudios periciales, toda la información recabada es añadida a una base de datos de identificación forense que almacena desde 2010, 9 mil 920 pruebas genéticas -tanto de cuerpos trasladados al Semefo como de personas que buscan a familiares desaparecidos- además de 509 registros gráficos de cuerpos; esto a fin de que al recuperar un cadáver que no es identificado se realice una comparativa con las muestras genéticas depositadas en la base.

En la fosa común, cada cuerpo ocupa un espacio que a su vez, contiene un código vinculado a la investigación realizada por la PGJE, para que en caso de localizar a los deudos, el cuerpo sea ubicado y se proceda a la exhumación en caso de que así lo determinen los familiares.

 

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