En defensa de mis privilegios…

Horacio Cano Camacho*

Yo soy Profesor-Investigador en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, No he cobrado por mi trabajo desde hace varias  quincenas por que actualmente mi universidad presenta un serio problema para enfrentar los pagos de sus trabajadores como es del conocimiento público.

Como respuesta a las demandas de los universitarios para que el Estado asuma su responsabilidad constitucional con la educación pública, los diputados locales, tanto como cierto sector de la prensa, incluso algunos funcionarios que en su paso por la propia Universidad han aportado su cuota para que estemos en la situación actual, han respondido demandando el fin de los privilegios de los trabajadores universitarios y la renuncia a algunos derechos y conquistas laborales con el “argumento” de que ganamos mucho, recibimos prebendas y esa es la causa de la insolvencia…

Quiero exponer mi situación, en un intento de que mis lectores valoren tales “argumentos”. Como ya lo dije, soy Profesor Investigador, lo cual significa que tengo entre mis obligaciones la docencia, la generación del conocimiento, la gestión de recursos económicos, la formación de recursos humanos de alto nivel y la trasferencia y divulgación de este conocimiento. No llegué a esta universidad por tener amistad con alguien poderoso, por alguna cuota de poder o incluso de género o pertenecer a alguna facción “política” de las muchas que pululan en el congreso y el gobierno mismo.

Para ocupar mi puesto tuve que competir con otros profesores en un concurso de oposición. Pero antes tuve que formarme en mi área del conocimiento. Realicé la licenciatura en biología, luego la maestría en ciencias en biología experimental y finalmente un doctorado en ciencias en biotecnología. Cada grado de estos lo obtuve mediante la realización de procesos de investigación muy serios, publicaciones y por supuesto exámenes.

Doy clase en licenciatura en la Facultad de Biología, en la de Medicina Veterinaria y próximamente espero incorporarme como profesor de la licenciatura en Biotecnología y soy profesor invitado (sin sueldo) en la UNAM. Además de ello soy profesor de la Maestría en Ciencias Biológicas de la Universidad Michoacana y en el Doctorado en Ciencias Biológicas en la misma. Como pueden ver, tengo una muy basta labor docente, prácticamente todos los días de todo el año, salvo vacaciones.

He asesorado las tesis de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, en donde he contribuido a la formación de recursos humanos de muy alto nivel, tanto en la Universidad Michoacana como en algunas otras universidades con las que colaboro (UNAM, Universidad de Guanajuato, Universidad de Querétaro, Instituto Tecnológico de Morelia, Universidad Tecnológica de Morelia, etc.) y mis estudiantes, ahora investigadores y profesionistas laboran en diferentes instituciones de Michoacán, México, incluso del extranjero.

Soy investigador en el área de Biotecnología y Biología Molecular, trabajo en el Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología, un espacio líder a nivel nacional que yo contribuí a fundar. Mi laboratorio de Carbohidratos Complejos posee, como todo el Centro, equipos y recursos de muy alta tecnología, todos ellos comprados con proyectos que nos han aprobado, previo concurso y que nadie nos ha asignado por nuestra graciosa presencia. Mis estudiantes y cualquier otro estudiante de esta universidad y otras puede aprender a usar tales equipos de vanguardia, realizar estancias de investigación o su tesis de grado, todo financiado por nuestros proyectos y sin que les cueste un solo centavo.

Como producto de mi trabajo de investigación puedo presentar, además de la formación de estudiantes,  la publicación de los resultados en artículos aparecidos en revistas científicas luego de arduos procesos de evaluación por pares internacionales y no por mi nombre o por pertenecer a pandilla política alguna.

Como resultado de toda esta labor, pertenezco al Sistema Nacional de Investigadores, lo cual indica que puedo demostrar tener una línea de generación del conocimiento, un grupo de trabajo, un laboratorio adecuado, formar recursos humanos, publicar los resultados de mi investigación y colaboración con otros investigadores, además de gestionar los recursos necesarios, adicionalmente al trabajo en docencia de posgrado. Cada año este reconocimiento es evaluado por pares y cada tres años se decide por comités anónimos si tengo o no los méritos para seguir perteneciendo a ese Sistema. Es decir, nadie me ha regalado nada que no merezca o que esté fuera de la ley, ni por nombre o apellido, ni por pertenecer a tal o cual corriente.

En mis 26 años como Profesor de esta Universidad he dado a clase a miles de estudiantes, no sólo michoacanos, también de diversos estados de la república y de casi todos los estratos sociales. Nunca he discriminado a ninguno por ninguna razón y he puesto todo mi esfuerzo y capacidad para esta labor. No suelo faltar ni ser impuntual, creo preparar con todo cuidado mis clases y dominar los temas que les imparto. De mi calidad como profesor pueden dar cuenta esos mismos alumnos, a ellos les corresponde juzgar y desde luego, me someto a su dictamen.

Además de esta labor, realizo otras actividades relacionadas a la divulgación o comunicación pública de la ciencia. Como resultado de ellas he colaborado con diversos medios, periódicos, revistas, programas de radio y televisión. Soy editor de una revista de divulgación de la ciencia y productor y conductor  de un programa de radio y uno de televisión. Por ninguno de ellos recibo remuneración alguna. Todo es de carácter voluntario y forma parte de mi responsabilidad como profesor universitario. Constantemente doy conferencias, diplomados, talleres en diversas escuelas, la mayoría públicas en las que me invitan, cursos para profesores de educación primaria, secundaria y media superior. Además tengo a mi cargo el Departamento de Comunicación de la Ciencia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y como tal organizo ferias de ciencias, talleres, cursos, congresos y múltiples programas de comunicación pública de la ciencia. Ya lo imaginan, todo esto sin recibir remuneración alguna y sin descuidar o posponer mis otras obligaciones como profesor investigador y se los digo, todos los recursos para esta labor salen o de mi bolsillo o de proyectos de financiamiento en los que concursamos. Nadie me regala nada…

Y debo decir que como yo, incluso con méritos más altos que los míos, hay muchísimos más profesores en esta Universidad y que tampoco han cobrado y es probable que no lo podamos hacer más…

En fin, quiero que los lectores evalúen si soy un privilegiado, en el sentido en que lo dicen los diputados y muchos periodistas: ¿Gano una fortuna?¿Tengo un salario impresionante?¿Tengo privilegios inmerecidos por que algún funcionario o poder me los concedió sin merecerlo o por mi pertenencia a algún grupo o facción? La respuesta es un “no” rotundo. Mi salario no alcanza ni la mitad de lo que gana un diputado local, ni la tercera parte de lo que gana un diputado federal y ni siquiera se cuanto gana el funcionario que dice que no hay dinero del gobierno federal para que se nos pague.

Mi salario se me otorga de acuerdo a la capacidad del presupuesto de la Universidad y de acuerdo a lo legítimamente obtenido por mi trabajo. Yo no me asigno mi salario, ni me asigno presupuestos extraordinarios, canonjías, comisiones o gratificaciones, como si hacen los diputados que ahora nos niegan el salario con argucias inmorales y mentirosas y como difunden cual mentira los periodistas asociados a esos mismos poderes que ahora nos han abandonado. Todo mi trabajo es evaluado permanentemente y por supuesto no temo evaluación alguna de quienes tienen en sus manos que me paguen o no el resto del año lo que legítimamente me corresponde.

¿Soy un privilegiado? Si, tengo el privilegio de servir a la sociedad que me “paga” por lo que hago y me gusta. Estoy convencido de que mi trabajo tiene una gran relevancia social y me pongo a la disposición de los diputados para que me demuestren que su labor es más relevante que la mía, y para la cual no tuvieron que estudiar durante décadas y prepararse permanentemente, ni concursar y competir, no por el discurso, sino por su capacidad. Que me demuestren que es más ético autoasignarse el salario, ese si privilegiado, por pertenecer a una facción o ser de agrado de algún funcionario más alto. Qué me demuestren que su trabajo ha contribuido más que el mío para hacer una sociedad mejor. Si lo hacen, con gusto renuncio a mis privilegios…

*Profesor Investigador del Centro Multidisciplinario de Estudios en Biotecnología y Jefe del Departamento de Comunicación de la Ciencia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

 

 

 

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