Atención a la baja y aumento de estigmatización social para personas que viven con VIH

Un aumento de casos sin diagnósticos a tiempo, con atención a la baja por parte de la federación y el estado, además de una estigmatización y discriminación, son parte de las realidades cada vez más recurrentes para las personas que viven con VIH.

En un diagnóstico presentado por la organización Responde Diversidad, Inclúyete Como Diversidad Michoacán, en el Primer Informe de los Derechos Humanos de Personas con VIH en Michoacán, se indica que el trato diferenciado y discriminador, lo ejercen igualmente personal médico de unidades oficiales de atención, quienes además socializan los diagnósticos de los casos, con repercusiones incluso en los ámbitos laborales, donde los afectados además de ser victimizados pierden acceso a prestaciones y acceso a créditos para viviendas y otros satisfactores.

Entre los resultados de una encuesta aplicada en el estado, destacan que un 73 por ciento de los consultados admite haber sido discriminado por lo menos una vez en dos años, un 90 por ciento reportó que los principales espacios donde son discriminados son los servicios de salud, con 65 por ciento, seguidos del trabajo, 47 por ciento, la casa con 40, y la escuela, con 35 por ciento, y sólo un 1.5 por ciento de los afectados interpuso una queja. Siete de cada 10 personas, han vivido actos de discriminación.

Respecto a las violaciones a sus derechos humanos, Daniel Marín Mercado, integrante de la organización, señaló que no se respeta la confidencialidad y privacidad de los diagnósticos, así como se extienden “protocolos alarmistas” que afectan a la persona que vive con VIH. En otros casos se llega a que las instituciones médicas donde se atienden pacientes que se hagan cargo de la eliminación de residuos biológicos y “que se llevan todo su material, almohadas, toallas, sábanas”.

Citó los testimonios de pacientes en Tarímbaro y en esta ciudad capital, donde médicos y enfermeras discriminaron a personas que viven con VIH, incluso evitando cualquier contacto físico con ellos, con falta de higiene y protocolos hacia ellos o canalizados hacia áreas “de alta precarización” en cuanto al acceso a condiciones adecuadas de hospitalización y tratamiento, al igual que existe “un lenguaje estigmatizador y discriminatorio” en los informes de los casos.

Atención a la baja

Año tras año la atención va bajando por la reducción presupuestal tanto de la federación como del estado, señaló por su parte el activista Omar Lozano Valenzuela, quien destacó que en México en 2016 se estimó que 210 mil personas adultas viven con VIH, donde 1666 son hombres y 44 mil mujeres. Destacó que no hay una visión de equidad de género hacia los tratamientos, con mayor énfasis hacia las mujeres.

El porcentaje de jóvenes entre 15 y 29 años, corresponde al 34.7 por ciento de toda la población, indicó, mientras que el caso de personas “notificadas que viven con VIH o sida, son 137 mil, lo que equivale al 54.4 por ciento 8de los afectados) a nivel nacional”.

De las personas en Tratamiento Retroantiviral (TAV), en 2016 sumaron un total de 82 mil 960 personas. De estas, iniciaron 15 mil 855, las que “iniciaron el tratamiento con un conteo menor de 200 copias de CD4, las células de defensa que nos sirven justamente para conocer el progreso de la infección, es decir, a partir un diagnóstico tardío puede aparecer todo un síndrome o un conjunto de infecciones oportunistas que degrada la salud y el desarrollo integral de la persona, que se conoce como un diagnóstico tardío. Las personas con seis meses de TAV, con carga viral indetectable, es decir menos de 50 copias por mililitro cubico de sangre, el 86.6 son hombres y el resto mujeres. Seis meses en tratamiento”, indicó.

En Michoacán, agregó, existen para el 2016 mil 600 personas que viven con VIH, de las cuales 336 son mujeres y mil 300. En el estado, dijo, hay una disminución del 78.6 por ciento en el número de pruebas del Laboratorio Estatal de Salud Pública, en el ciclo 2016-2017, en comparación con el 2015-2016, “caso tres personas de las que viven con VIH, no tienen acceso a estudios TAV y de conteo de CD4, lo cual imposibilita conocer qué tanto está funcionando su medicamento.

El estado, dijo, está dentro de las tres entidades federativas donde se realiza una detección tardía en las mujeres, con un 60 por ciento de mujeres con un conteo menor de 200 copias de CD4, con lo que al 2017 han aumentado 20 por ciento los diagnósticos tardíos.

El presupuesto para el Seguro Popular, además, va a la baja en cuanto a la atención, ya que aunque se canalizó un aumento de 4.4 por ciento a sus recursos, estos en su mayoría los absorbe el gasto corriente.

En el estado, sintetizó, “sólo 3 de cada 10 personas tiene estudios de laboratorio”. El porcentaje de detectabilidad, en personas con menos de 50 copias de CD4, es de 85 por ciento a nivel nacional y en el estado es de 82 por ciento, que abarca a solo 377 personas con carga viral indetectable.

Vivir con VIH, dijo, “es una lucha por tu aceptación, por tus exámenes y por una mejor calidad de vida”.

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